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En el mes de marzo proyectaremos una película francesa, dirigida por Eleonore Pourrait, actriz, escritora y directora orgullosamente feminista, con el título “No soy un hombre fácil” (Je ne suis pas un homme facile).

La película sigue la historia de un hombre llamado Damien con actitudes abiertamente machistas, que no ve el problema de gritarle proposiciones sexuales a las mujeres en la calle, y que justifica que su mejor amigo le sea infiel a su esposa diciendo que esa es la naturaleza de los hombres. Pero después de un fuerte golpe en la cabeza se despierta en un universo paralelo donde las mujeres son el género dominante y los hombres sufren las mismas opresiones que las mujeres sufren en nuestro mundo.

Lo supremamente interesante de la película es que, más que una crítica de las actitudes machistas ,es una ridiculización de los roles de género y las expresiones de género. Y para ridiculizar esto, la película toma cada cliché imaginable y lo voltea para aplicárselo a los hombres. Entonces no es una película donde lo femenino es superior. Lo femenino sigue siendo lo inferior. Pero ahora lo femenino es lo que caracteriza a los hombres y no a las mujeres.

Ninguna dinámica de género se queda por fuera de la crítica. Desde la depilación,  pasando por el acoso callejero, la violencia sexual, las mujeres ocupando todos los puesto de liderazgo decidiendo qué es lo importante para los hombres, el embarazo y el parto siendo pruebas de fuerza, masculinidad y vitalidad, los hombres teniendo que asumir todo el cuidado de los hijos y el hogar, grupos de mujeres burlándose de los “masculinistas” (los equivalente a los feministas en este universo alterno), preguntándose si lo que tanto les molesta es que les abran las puertas, la cosificación del cuerpo masculino, los cachos, las relaciones de pareja, los deportes entre tantos otros

La película es una comedia romántica, con la misma historia que las miles de comedias románticas que se hicieron antes. Pero con los roles invertidos. El protagonista se enamora de una escritora exitosa, llena de amantes, atormentada y endeudada, que lo trata mal, lo usa, lo manipula, pero después se da cuenta de lo mucho que lo ama y hace un acto heroico que redime todo lo anterior. Y viéndolo así, con los hombres en nuestros zapatos, inseguros y dependiendo de una mujer para ser feliz, es imposible no cuestionarse sobre las relaciones de pareja tan desiguales que consideramos aceptables.

En últimas la película muestra que los roles de género son arbitrarios, y la sumisión de las mujeres (por femeninas y delicadas) a los hombres no es más que un rol histórico, una construcción absurda. Muy recomendada.

En el mes de febrero, proyectaremos la premiada película Foxtrot, un drama dirigido por el cineasta israelí Samuel Maoz. Bajo el nombre de uno de los bailes más famosos del jazz, este film pretende mostrarnos una historia que nos haga reflexionar sobre la absurdez humana. Por un lado, nos hará sentir pura ansiedad en el interior de una casa en la que se vive un drama familiar; y de forma paralela, nos trasladará a un campo abierto en el que un joven soldado ajeno a las guerras de la vida ocupa el puesto de control del frente del ejército. Michael (Lior Ashkenazi) será testigo del desgaste de su mujer (Sarah Adler). Mientras tanto, su hijo ajeno a todo esto, se encuentra combatiendo y, a su vez, intentando sobrevivir. Un drama en toda regla y, según la crítica, una joya el séptimo arte.

Con la película Lady Macbeth estrenamos un nuevo año. Un drama del siglo XIX dirigido por William Oldroyd y basado en la novela “Lady Macbeth del distrito Mtsensk” escrita por Nikolai Leskov en el año 1864 y publicada en 1865. El film transcurre en la Inglaterra rural de 1865 donde una mujer vive angustiada por culpa de su matrimonio con un hombre amargado al que no quiere y que le dobla la edad, y de su fría y despiadada familia. Pero, cuando se embarca en un apasionado idilio con un joven trabajador de la finca de su marido, en su interior se desata una fuerza tan poderosa que nada le impedirá intentar conseguir lo que desea.

En el mes de diciembre pasaremos un gran rato con el drama-musical británico Sing Street. La película gira en torno a un joven de 15 años en la década de los 80, que a partir de una banda de rock intenta impresionar a una chica. La película estuvo nominada a mejor drama en los Globos de Oro de 2016 y se coló en el TOP 10 de cine independiente del mismo año para la National Board of Review.

Sinopsis: En el Dublín de 1980, la recesión económica hace que Conor cambie la comodidad de la escuela privada en la que estudiaba por un centro público donde el clima es más tenso. Encontrará un rayo de esperanza en la misteriosa Raphina y, con el objetivo de conquistarla, la invitará a ser la estrella en los videoclips de la banda que quiere formar. Ella accede, y ahora Conor debe cumplir su palabra.

Como homenaje al 1 de noviembre, el día de Todos los Santos, nuestro colaborador, con un gusto exquisito, nos propuso rescatar el film “A Ghost Story” dirigido por David Lowely.

Un híbrido del cine “indie” y fantástico, donde el amor y el apego por él hace de hilo conductor en esta historia. El film estuvo presente en la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Catalunya y en Sitges obtuvo el reconocimiento a su fotografía (Andrew Droz Palermo). Un trabajo árido y austero, de tono apagado y melancólico, que con su mortecina luz tamiza toda una delicada atmósfera sobre la pérdida física y espiritual. A continuación os dejamos con una breves sinopsis:

Un hombre recientemente fallecido (Casey Affleck) regresa a su casa como un fantasma vestido con una sábana blanca para consolar a su esposa (Rooney Mara). En su nuevo estado espectral, invisible para los mortales, ya no pertenece a ningún tiempo concreto y solo le queda observar con total pasividad cómo continúa la vida de la mujer que ama. Cada vez más perdido, el fantasma se embarca en un viaje cósmico a través de los recuerdos y la historia, enfrentándose a las eternas preguntas de la vida y a la inmensidad de la existencia.

Vuelve Giovanna Ribes, esta vez con el documental “El Paseante” dónde seremos testigos, partícipes y viajeros junto a su protagonista, Antonio Llorens. Festivales, ciudades, gente de cine por dentro y por fuera, cine, cine, cine. Apasionados como él viviremos su intenso año y descubriremos las entrañas de la pasión por la sala oscura. Os dejamos con una breve sinopsis: Antonio Llorens es el viajero que todos soñamos ser. El viaje que emprende día a día abarca ciudades, personas y sueños. Sueños que son historias, películas, que han nacido tras años de cuidados, amor y espera. Antonio está allí, cada día para recibirlas, cada una como sorprendente nacimiento. Su alma de vivaz e inocente espectador espera en la sala oscura un milagro como si fuera ese primer día en cine de verano en Valencia. Los cines son ahora en todo el mundo, los milagros suceden o no, pero la espera es igual. Cuando las luces se encienden y termina la función, la luz de la lucidez llorentiana se pone en marcha para convertir su experiencia de matrona en múltiples nacimientos en algo que compartir con los lectores de sus críticas. No hay revés, Antonio dirá, sustentará, explicará, describirá y preservará sobre todo su pasión por el cine cultivada y trasmitida en cada texto.

Con el documental Cuba blanco y negro, la directora Giovanna Ribes ofrecerá una charla debate sobre la experiencia de hacer este documental, sobre la situación de las trabajadoras sexuales hoy en día en Cuba y otros destinos turísticos. Os dejamos con una breve sinopsis: Jinetera solía ser un término cubano para aquellas chicas que se dedicaban a conocer a los turistas extranjeros. Hoy en día el número de ellas ha aumentado debido a la situación económica y política. Jóvenes de hasta 12 y 13 años, mujeres casadas… buscan turistas intercambiando su cuerpo por dinero, ropa, regalos, comida o patrimonio. Las jineteras continúan existiendo, intentando buscar una solución, una manera de sobrevivir, como ellas dicen, de inventar día a día para sobrevivir.

En los meses de septiembre y octubre tuvimos dos citas imprescindibles para los cinéfilos. El día 12 con Submarine, un film de Richard Ayoade.  Descubriremos a Oliver Tate, un adolescente que se ha propuesto dos objetivos: perder la virginidad y evitar que su madre abandone a su padre por un antiguo amor del instituto. Esta película está basada en la novela homónima de Joe Dunthorne.

Mientras el día 10 de octubre continuamos con Land of mine, un film de Martin Pieter Zandvliet. Fue nominada al Oscar en 2017 por mejor película extranjera. ¿Qué queda después de una guerra? Odio y minas. En la primera escena de Land of Mine (Bajo la arena), el odio contra el invasor se muestra rápida y visceralmente. Estamos en mayo de 1945, en Dinamarca, pocos días después de la victoria contra la Alemania nazi.

Un militar danés la toma a patadas y puñetazos contra los soldados alemanes con quienes se cruza por la calle. “¡Largo de aquí, éste es mi país!”, grita. Las minas, en cambio, son las que estos soldados alemanes, prisioneros de guerra, deberán desactivar, las mismas que Alemania diseminó a lo largo de la costa occidental de Dinamarca, cuando creyeron que los aliados llegarían por allí. La cinta relata un episodio muy oscuro de la historia danesa, un capítulo desconocido, oculto, de esos que uno no lee en los libros escolares. Porque buena parte de esos dos mil y pico prisioneros obligados a despejar durante largos meses las playas danesas (donde se escondían más de dos millones de minas) tenían entre 15 y 18 años de edad. Eran, en definitiva, adolescentes impacientes por volver a casa, abrazar a su madre y comer abrigados. Sólo la mitad de ellos regresaron con vida. (http://cineuropa.org/es/newsdetail/300395/)